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Decíamos en la publicación anterior (1ª parte de este post completo) que una de las preguntas que se realizan a menudo en las reuniones de socios es decidir cómo actuar con un socio que da problemas.

Vimos qué significa esa asociación y por qué se produce, y también analizamos desde el punto de vista sociológico y económico su conveniencia. A continuación expusimos los principios morales y su grado de intensidad que determina la cultura de una firma completa y el pegamento que no es otra cosa que la confianza mutua.

En esta segunda parte vamos a tratar de cómo encajan los problemas concretos, o categoría de problemas y los ámbitos de actuación para su posible solución –además de identificar algunas malas prácticas habituales–.

Veamos uno por uno cada uno de esta categoría de problemas.

  • Sistema de compensación de socios, o forma de distribuir los beneficios

Cuando falla el beneficio de la firma o su forma de distribución entre los socios es un problema, el principio que se ve afectado es el de proporcionalidad (o equidad). En este caso los socios están descontentos por las fricciones en el acuerdo moral de proporcionalidad entre ellos, y en función de la intensidad con que este principio esté compartido por los socios, la forma en la que afecta a la relación entre ellos será mayor o menor. Las causas por las que generalmente surgen los problemas, suelen ser causas individuales, bien por bajo rendimiento sostenido de algún socio bien por comportamientos no “proporcionales”.

Este problema suele tener un remedio eficaz, que puede ser más o menos difícil, consistente en modificar el pacto de socios –que podrá estar más o menos explícito-. Semejante solución suele ser eficaz aunque generalmente es temporal, y el futuro seguramente requerirá nuevos ajustes. Obviamente habrá casos en los que no habrá forma de acordar un nuevo pacto y esto acarreará salidas de la firma, que, seguramente, hubieran acabado sucediendo en el futuro, aunque quizás en la dirección opuesta.

  • Comportamientos que afectan a la reputación de la firma

Los problemas de los socios pueden venir causados por comportamientos individuales que afectan a la reputación general de la firma, y por ende al resto de los miembros de forma personal.

Podemos definir la reputación como “evaluación colectiva de la atractividad de una compañía para un grupo específico de partes interesadas realizada respecto de las empresas con las que compite”, e incorpora varios atributos, que son:

  • La reputación percibida por los grupos de interés en general, no únicamente por los clientes elegidos por la firma.
  • Comparativa no solo con competidores, sino de la firma en el marco de la industria legal.
  • Positiva y negativa.
  • Estable y duradera, no puede estar en un cambio constante.

Se trata, por tanto, de una especie de “bien común” que se rige por normas parecidas a las normas económicas de los bienes comunes[1]. Reputación es el valor último de un abogado, y en agregado de una firma legal. Ergo la reputación individual de uno afecta para bien o para mal al colectivo[2].

Los problemas de reputación –salvo los muy graves e intensos- se suelen corregir con medidas sancionadoras graduales y temporales, lo que a su vez necesita cierto grado de supervisión por parte de los otros socios.

En general –salvo excepciones graves- las soluciones graduadas en intensidad en función del daño causado suelen operar con cierto éxito.

  • Comportamientos que afectan a la confianza

Como hemos dicho, la confianza es el “pegamento” del partnership y la razón última que justifica la mayoría de las conductas basadas en expectativas razonables del comportamiento de los otros socios. Por eso, parece claro, que la ruptura de la confianza acarrea graves problemas. A la vez la confianza afecta al principio moral de “equidad” –según habíamos definido anteriormente-.

En este sentido, si algún comportamiento afecta a la confianza, se pueden diferenciar dos planos en función de la intensidad y de la repetición:

Si el comportamiento afecta de forma leve y es puntual, la solución es posible y se suele corregir con medidas correctivas, compromiso del afectado y seguimiento por parte de los otros socios. En estos casos es necesario “explicitar” el comportamiento inadecuado y su regulación futura, en otras palabras, crear la “norma interna bien definida”. Esta forma de explicitar el problema para el futuro forma a la vez parte de la propia solución del problema presente.

Si, por el contrario, el comportamiento afecta muy intensamente, o es reiterado, no suele haber solución posible, dado que afecta al nexo común primordial de una firma. Atentar de forma reiterada a la confianza de otros genera un problema sin solución que requiere la ruptura del grupo.

  • Las diferencias en el compromiso

Otra categoría de problemas es aquella que afecta al distinto grado de compromiso de los socios, lo cual vulnera el principio moral de “lealtad”. En estos casos, los comportamientos suelen tener una causa individual y tiene solución posible.

La solución suele consistir en modificar el sistema de compensación. En estos casos un nuevo sistema de distribución de beneficios y de remuneración puede salvar la situación y encauzar -requiriendo también cierta supervisión temporal- la relación de los socios. Obviamente no es fácil pero es una tarea asumible y gestionable.

  • La “indefinición” como problema en las relaciones entre socios.

 En ocasiones los problemas entre socios surgen simplemente por la “indefinición” imperante en la firma. Muchas veces no existe una estrategia clara, o un sistema de compensación sencillo o unos objetivos comunes suficientemente claros y explícitos.

El problema es grave pero la solución es fácil, y consiste en “explicitar”, esto es, llegar a los acuerdos parasociales necesarios, de forma consensuada, y explícitos tanto ad intra como hacia el exterior de la firma.

Tener un Plan Estratégico claro (incluso con la suficiente simpleza necesaria), un sistema de retribución de los socios sencillo y explícito y un Plan de Carrera adecuado y conocido por todos, suele ser la mejor forma de evitar problemas entre socios, y además sirve para alcanzar el éxito de la firma, en sus respectivos ámbitos.

Conductas habituales que parecen soluciones y no suelen serlo

Por último, vamos a referirnos –de forma muy breve- a algunas conductas habituales que parecen soluciones a problemas de socios y que no suelen serlo.

  • Medidas societarias típicas de empresas de capital. En ocasiones, ante problemas de socios, se adoptan medidas típicas de sociedades mercantiles –dilución de socios, salidas de Consejo, etc.-. Sin entrar en su idoneidad o necesidad jurídica, debemos señalar que no suelen resolver los problemas, y en especial dado que en las firmas de abogados, como vimos, el capital suele ser irrelevante.
  • Incorporación de nuevos socios. De forma muy habitual, y ante problemas enquistados de socios, se suele tratar de solucionar con la incorporación de nuevos socios. Parece evidente que los defectos de un partnership no se solucionan con nuevos jugadores, sin embargo, suele suceder con frecuencia.
  • Fusiones o integraciones con otras firmas. Al igual que lo anterior, es una salida tentadora para solucionar algunos problemas no explícitos, sin embargo a la vez es uno de los motivos clásicos por los que falla una fusión de despachos. Fusionarse para solventar una debilidad interna es siempre un mal motivo.
  • Esperar a que se solucione. Generalmente suele optarse por aplazar, ignorar, demorar, o incluso obviar algunos problemas con la esperanza de que se arreglen. No obstante, el paso del tiempo no soluciona sino que agrava y además –debido a los sesgos propios- genera nuevas externalidades. Lo mismo sucede cuando se opta por considerar “no iterado” un comportamiento que sí lo es.
  • Autodiagnóstico. Debido a los sesgos de cada individuo y en especial a los “sesgos de confirmación” y en ocasiones la culpabilización errónea (incluso la autoinculpación) el auto-diagnóstico no suele ser adecuado. En casos de problemas de socios conviene asesorarse con expertos y dejarse ayudar por terceros que además de la experiencia y el método estarás libres de las “mochilas” que cada socio acarrea y de los sesgos propios de la firma.